Voluntariado Cultural  Fundación Sophia  

 

Universidad y recinto histórico de Alcalá de Henares

Colegio Mayor de San Ildefonso

 

   El 13 de abril de 1499, el Papa Alejandro VI le concedía al Cardenal Cisneros el permiso (mediante una Bula Papal) de fundar una Universidad en Alcalá de Henares. Cisneros, Arzobispo de Toledo, quiso conmemorar el Colegio Mayor a San Ildefonso, Obispo de Toledo (Siglo VII). Así decide fundar la que sería la cuarta universidad de España, tratándose de un modelo de ciudad universitaria hasta entonces novedoso. Fue esta originalidad y característica una de las causas que llevaron a la UNESCO a declararla Patrimonio de la Humanidad en 1998.

 

   En ese modelo iban a existir doce Colegios Menores satélites al Colegio Mayor (conmemorando los doce apóstoles); Colegios de Gramáticos para que los estudiantes pudieran aprender el latín, pues era la lengua oficial de la universidad; imprentas, hospitales, iglesias e incluso una cárcel universitaria, pues a partir de aquel instante la Universidad tendría su propia jurisprudencia. Durante los siglos XVI y XVII, esta ciudad universitaria reunió a figuras de la talla de Antonio de Nebrija, San Ignacio de Loyola, Francisco de Quevedo, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Tirso de Molina o Mateo Alemán, tratándose del periodo cumbre para la Universidad.

 

   En 1836, la Desamortización de Mendizábal provocó que el edificio fuese desapropiado a la iglesia y llevado a subasta al mejor postor, cayendo en manos del Conde de Quinto. A su vez la universidad se cerró, trasladándose a la ciudad vecina; en aquel momento se fundaba la Universidad Complutense de Madrid. El Conde de Quinto expolió el edificio y en 1950 se creó la Sociedad de Condueños, la cual estuvo compuesta por familias nobles de Alcalá de Henares que decidieron salvar el patrimonio de su ciudad, reuniendo la suma de 90.000 reales para poder comprar el edificio. Dicha Sociedad actualmente sigue siendo la propietaria del Colegio Mayor de San Ildefonso, prestando el edificio como sede de Rectorado de la Universidad de Alcalá, desde 1977.

 

   La fachada renacentista fue construida por Rodrigo Gil de Hontañón entre 1537 y 1553. Su forma es característica porque recuerda un retablo de iglesia, en ella se representan motivos religiosos, vegetales o humanos, recreando algunos ciertas alegorías. El edificio se compone también de otras joyas arquitectónicas como la Capilla de San Ildefonso. Las obras fueron dirigidas por el arquitecto Pedro Gumiel y el estilo artístico representado en el interior es denominado por la historiografía del arte como Estilo Cisneriano, compuesto por el gótico isabelino, el plateresco y el mudéjar. En ella se encuentra el sepulcro del Cardenal Cisneros realizado en mármol de carrara, siendo el escultor Doménico Fancelli, el mismo artífice de los sepulcros de los Reyes Católicos. El interior del Colegio Mayor se compone de tres patios. El primero es el Patio de Santo Tomás de Villanueva, cuyas obras fueron dirigidas en un principio por Juan Gómez de Mora; era el claustro donde se ubicaron las aulas en las que la materia que se impartió por excelencia fue la Teología. El segundo patio estaba destinado para el caserío de los estudiantes y el tercero era el Patio Trilingüe, un Colegio Menor del siglo XVI donde se impartieron tres lenguas clásicas: el latín, el griego y el hebreo. Desde 1929 se ubica el restaurante La Hostería del Estudiante, siendo el segundo Parador Nacional más antiguo.

    Por último, el Aula Magna de la Universidad denominada Paraninfo, fue el lugar donde se defendían las tesis doctorales y a su vez se representaban obras teatrales. En el interior se puede apreciar de nuevo el estilo artístico Cisneriano y el artesonado mudéjar, que demuestra la perfección y la belleza alcanzada proveniente del arte hispano-musulmán.

     Desde el siglo XVI las defensas de las tesis doctorales eran un acontecimiento muy esperado por todos los estudiantes. Tras el examen si el alumno no lo superaba existía la tradición de realizarle novatadas como la Nevada Alcalaína, narrada por Francisco de Quevedo en su novela picaresca El Buscón (1626). En el año de 1785 se doctoraba María Isidra de Guzmán, con tan solo diecisiete años de edad, se trataba de la primera mujer en ostentar el título de Doctora en España. Siglos más tarde y desde 1977 el Paraninfo es el lugar donde cada 23 de abril es entregado el Premio Cervantes a escritores de la lengua hispana.


 

 

EL PALACIO LAREDO Y EL MUSEO CISNERIANO


El Palacio Laredo toma su nombre de Manuel José de Laredo, su primer propietario y artífice, siendo uno de los personajes más notables de Alcalá de Henares durante la segunda mitad del siglo XIX. Nacido en Álava, se trasladó a Madrid donde adquirió su formación de artista polifacético, facultad que le permitieron diseñar y erigir el Palacio de Laredo.

En 1880, Manuel Laredo compraba unos terrenos en las eras de San Isidro (actual Paseo de la Estación). En dicha propiedad el artista emplazaría el Palacio, encargándose tanto de su diseño conceptual como de la ejecución material de los detalles ornamentales. En 1884 daba por terminada la obra y fijaría su residencia junto con su mujer y su hija. El edificio se trató del colofón y el resumen de toda su producción artística.

Además de sus labores artísticas, Manuel Laredo se relacionó mucho con la política de la ciudad complutense, llegando a ser Alcalde de Alcalá de Henares en los primeros años de la década de los años noventa del siglo XIX. Poco después y tras solicitar varios préstamos para costear el enriquecimiento del Palacio, se vio obligado a vender la propiedad por la cifra de 25.000 pesetas. En 1986 fallecía Manuel Laredo en su domicilio del número 113 de la calle Alcalá, Madrid.

El edificio es uno de los mejores ejemplos conservados de la arquitectura historicista y ecléctica de inspiración musulmana, característica de finales del siglo XIX en España. El palacete recrea e imita estilos artísticos del pasado como el mudéjar y el gótico, pero además su interior concentra piezas y estructuras pertenecientes a otros siglos y monumentos, pues Manuel Laredo se encargó de extraerlas de aquellos edificios y castillos que en su tiempo se encontraban abandonados y en ruinas. De esa manera, el artista restauraba las piezas arqueológicas (artesonados, columnas, bóvedas, azulejos… etc.) ayudando a preservar el patrimonio histórico-artístico nacional.

 

El interior del Palacio está compuesto por varias salas con estilos y elementos muy diferentes. Las salas principales son la Sala Árabe decorada con yeserías mudéjares y nazaríes, cuya referencia fueron algunas de las estancias más famosas de la Alhambra de Granada.
 

También debe destacarse el Salón de Reyes, donde predomina el gótico tanto en sus elementos constructivos como en la decoración. En ella está representada la dinastía de Trastámara y los reyes aparecen pintados al óleo. También destacar la bóveda de crucero del siglo XIV, procedente del Castillo de Torremocha, en Santorcaz. En definitiva, se trata de una construcción arquitectónica original, fruto de la fantasía y el capricho del constructor.

Hoy en día el Palacio de Laredo alberga la sede del Centro Internacional de Estudios Históricos Cisneros y pertenece a la Universidad de Alcalá. Es por ello que en el interior se encuentra un pequeño museo sobre el Cardenal Cisneros y su época. El documento más destacado es una de las copias originales de la Biblia Políglota Complutense, realizada en la universidad de Alcalá a comienzos del siglo XVI. En ella colaboraron profesores y alumnos como Antonio de Nebrija. Se trató de una biblia compuesta por seis volúmenes y escrita en varias lenguas: latín, griego, hebreo y arameo (Colección Universidad de Alcalá).

Este artículo ha sido confeccionado gracias a la labor de voluntariado cultural de Noelia Aires Boto


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